• Prepa Ibero Mérida

¿Por qué necesitamos el lenguaje inclusivo? (segunda y última parte)

En la entrega anterior, afirmábamos que no deben imponerse normas ante las exigencias por una mayor inclusión en el idioma español.


Claro está, los reclamos de inclusión son válidos y tenemos la obligación de atenderlos.

No obstante, debe quedar claro que los nuevos caminos que el español tome rumbo a un lenguaje que visibilice a todas las partes, deben construirse con diálogo y acuerdos coherentes y no con imposiciones de uno u otro lado.


Esto, claro está, se dice fácil, pero hace falta mucha cabeza para generar espacios y propuestas que permitan vencer ese reto.


Pese a lo anterior, no hay que olvidar que el propio lenguaje castellano ofrece recursos que representan soluciones completamente válidas sin afectar a las normas vigentes.


¿Lo resuelven todo? Evidentemente no, pero son un primer paso hacia un lenguaje más inclusivo, coherente y respetuoso que, finalmente, sí nombre a todos los seres humanos con todas nuestras particularidades.



Se requieren normas que surjan desde el consenso y el diálogo. Imponer desde cualquier ámbito será contraproducente. Por ello, el reto lingüístico que afronta el español sólo podrá resolverse desde la empatía. Fuente de la imagen: El Tiempo

Por ahora, centrémonos en algunos casos con pronombres que tomamos de la "Guía del Lenguaje Inclusivo de Género", propuesto por el Gobierno de Chile en el año 2016.


El pronombre es una palabra que empleamos para designar a una persona, animal o cosa sin emplear su nombre específico. Por ejemplo, si se escribe: "Ella escribe novelas" para referirnos a Ana, en ese caso el pronombre es "ella".


Evidentemente, hay pronombres femeninos y masculinos –ella y él, por ejemplo– no obstante, también existen aquellos que son indeterminados, tales como quien o quienes.


De esta forma, podemos dejar de utilizar expresiones que sólo visibilizan a hombres por formas que puedan funcionar inclusive para quienes no se identifican ni como hombres ni como mujeres.

Expresión a evitar

Expresión más inclusiva

Aquellos que fueron a la exposición...

Quienes fueron a la exposición...

El que escriba una carta ganará el concurso.

Quien escriba una carta ganará el concurso.

Los alumnos deberán traer su propio lápiz.

Cada estudiante deberá traer su propio lápiz.

En la misma línea, otra solución ofrecida por el mismo documento del gobierno chileno es evitar adjetivos que sólo hagan explícito al género masculino. Por ejemplo: "Pocos artistas fueron convocados a la exposición. María fue uno de ellos".


En ese caso, pudo escribirse: "Una minoría de artistas fue convocada a la exposición. María formaba parte de ésta". También pudo redactarse: "Un bajo número de artistas fue llamado a la exposición. María formó parte de ese grupo".


En ese sentido, lo importante es dar a entender que no sólo algunos hombres fueron llamados al evento, sino también que algunas mujeres fueron convocadas, como fue el caso de María.


A continuación, retomamos de manera textual los ejemplos que la guía chilena ofrece en este caso.

Expresión a evitar

Expresión más inclusiva

Pocos artistas no cuentan con beca.

Una minoría de artistas no cuentan con beca.

Muchos fueron convocados.

Se convocó a mucha gente.

Por último, llama la atención un aspecto de la guía: llama a evitar el uso consecutivo de los artículos las y los, puesto que –argumenta la misma fuente– ya existen palabras que incluyen a ambos géneros.


Nuevamente, de manera textual, aunque agregando algunas palabras, presentamos los ejemplos de la guía.

Expresión a evitar

Expresión más inclusiva

Las niñas y los niños deben ser vacunados.

La niñez debe ser vacunada.

Los hombres y las mujeres de esta ciudad deben votar.

La población de esta ciudad debe votar.

Las y los trabajadores...

Las personas trabajadoras o el personal que labora aquí...

¿Y qué? ¿Con esto se soluciona todo? Evidentemente no, hemos de insistir. Lo anterior fueron sólo algunos recursos a los que deben sumarse ideas que provengan de mentes dispuestas a crear para construir.


En ese sentido, aferrarnos exclusivamente a las viejas normas de sociedades anteriores impedirá la construcción de una sociedad con respeto y equidad.


Por ello, antes de pensar en nuevas fórmulas, se precisa cultivar empatía, se necesita ponernos en el lugar de las otras y los otres. ¿Cómo nos sentiríamos nosotros si nos cerrara la posibilidad de ser nombrados?


Si los seres humanos somos islas, necesitamos construir puentes. La verdadera comunicación se construye cuando conectamos, cuando atravesamos ese mar que nos separa de quien está al otro lado.


El rechazo, la defensa a ultranza del español tradicional y la cerrazón son muros y ya sabemos quién inventó esas barreras, hechas siempre para caer.


Se llamaba egoísmo y se apellidaba soledad.











16 visualizaciones0 comentarios